¿Cómo salir del modo supervivencia?

María Fernanda Ortiz

julio 29, 2022

La supervivencia es el principal objetivo de todas las especies, por ello, cuando enfrentamos un peligro para nuestra integridad física o psicológica se activa en el organismo una respuesta que desencadena cambios fisiológicos y hormonales que nos preparan para enfrentar la emergencia: se libera adrenalina, se incrementa la presión sanguínea y el ritmo cardíaco, al mismo tiempo que aumenta la tensión muscular, así como el nivel de glucosa y grasas en la sangre con el fin de suministrar al cuerpo energía adicional, entre muchos otros.

Aunque el modo supervivencia en principio está diseñado para enfrentar emergencias concretas –como una caída, un choque, un terremoto o en el caso de nuestros antepasados el peligro de encontrar a un depredador–, la forma de vida moderna ha llevado a muchos de nosotros a vivir con una sensación de urgencia y aprensión que nos hace vivir en un modo permanente de supervivencia. 

Despertar, ir al trabajo, regresar a casa y dormir, siempre estresados porque no hemos cumplido con todos nuestros objetivos, haciendo frente a retos profesionales, compromisos sociales, dificultades económicas y conflictos en nuestras relaciones o viviendo con la creencia de que nuestra vida no se parece en apariencia a la que los demás publican en las redes sociales.

Aunado a todo esto, la pandemia generó para muchos de nosotros una incertidumbre con la que no estábamos acostumbrados a vivir, por miedo al contagio, inseguridad laboral, incapacidad para planear a corto y mediano plazo y mucho menos tener planes a futuro.

Las primeras consecuencias de vivir constantemente en un modo supervivencia se ven en el plano emocional, ya sea con irritabilidad, depresión o una incapacidad de disfrutar la vida. Más adelante vienen temas relacionados con la salud como falta de energía, problemas de memoria, atención e insomnio, entre otros.

¿Cómo salir del modo de supervivencia?

Vuelve a conectar contigo

La vida moderna nos mantiene sobre estimulados, sin tiempo para relajarnos, disfrutar unos minutos para tomar un café, comer tranquilamente o practicar algún hobby. Pregúntate cómo estás, qué necesitas para sentirte bien, reaprende a leer tu cuerpo y descansa si necesitas hacerlo.

Simplifica tu vida

Si te sientes abrumado constantemente con las tareas que tienes que hacer cada día, reorganiza tus jornadas. Decide qué es lo más importante y elimina todo lo que te consuma tiempo sin aportar nada relevante.

Busca nuevos proyectos

Busca algo que te ayude a romper la rutina y salir del piloto automático. Lee un libro, toma una clase de pintura, camina en un parque, haz ejercicio, ten una mascota, cocina algo que te guste, sal con amigos. Ten en mente que el objetivo es encontrar algo que disfrutes y no involucrarte en una actividad que te haga sentir más estresad@.

Disfruta las pequeñas cosas

Recupera la capacidad de asombro ante las pequeñas cosas de la vida como un día soleado, un perro jugando en el parque, el canto de los pájaros en la mañana y enfócate en lo positivo. Hacer una lista diaria de 3 cosas buenas por las que nos sentimos agradecidos en el día es una buena práctica.

Busca ayuda

Si nada de lo anterior funciona, busca ayuda de un terapeuta.

El modo supervivencia es un terreno en el que no caben la esperanza y los sueños. Salir de este estilo de vida suele tomar tiempo, por lo que hay que tener paciencia, evitar la culpa y tratarte de forma compasiva.  Ponte objetivos de corto plazo que te permitan ir notando los beneficios de una nueva forma de vida.


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