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¿Cómo notar los micromachismos?

María Fernanda Ortiz

marzo 10, 2022

Los micromachismos son pequeños gestos, actitudes, comentarios y prejuicios sexistas que contribuyen a la inequidad, ayudan a perpetuar los roles de género y colocan a la mujer en una posición inferior en lo social, laboral o familiar.

El término fue desarrollado por el psicólogo Luis Bonino, apenas en 1991, quien señala que estas actitudes sutiles y cotidianas afectan la salud mental de las mujeres, dañando su autoestima.

Leer, hablar o escribir sobre este tema es fuerte, ya que implica reconocer que TODAS, me atrevería a decir, somos víctimas de micromachismos en nuestra vida cotidiana, más aún, los hemos recibido como una herencia cultural y social, que los convierte muchas veces en invisibles a nuestros ojos.

Muchos de estos comportamientos no tienen una intención de dañar o violentar, sino forman parte de la vida de hombres que no se consideran misóginos y mujeres que los permiten por falta de conciencia y los transmiten a sus hijXs. Otros son usados como una forma de garantizar el control sobre la mujer en una situación social, laboral o familiar.

Conscientes o no, según Bonino, los micromachismos son hábitos de acción/reacción frente a las mujeres que perpetuan el androcentrismo  y los roles de género, en pocas palabras reafirman la tradición de ubicar al hombre en un lugar de dominio sobre la mujer.

¿Cómo notarlos? Empecemos por poner algunos ejemplos de microagresiones de hombres hacia las mujeres:

  1. 1
    No involucrarse en tareas domésticas porque “no saben cómo hacerlo” o cuando lo hacen, usan tanto ellos como nosotras la palabra “ayuda”, dejando bien claro que ellos ayudan a lavar los platos, lavar la ropa o trapear porque quieren, pero no buscando que sean equitativas las responsabilidades.
  2. 2
    No cambiar pañales o cuidar a sus hijos porque es un rol destinado a la madre y si alguno lo hace es considerado un padre excepcional, mientras que para la mujer forma parte de sus actividades obligadas.
  3. 3
    Explicar en forma excesiva un tema asumiendo que por ser mujer no lo comprendes o excluirnos de conversaciones de deportes, negocios o política.
  4. 4
    Dar por hecho que una mujer sabe cocinar, quiere casarse y tener hijos.
  5. 5
    Considerar que si una mujer está en casa con sus hijos no trabaja ni hace nada y que en caso de tener que cuidar a un enfermo o persona de la tercera edad, es su deber hacerlo.
  6. 6
    Salir en las noches sin decir dónde están y la hora de llegada, mientras consideran que la mujer debe estar en su casa.
  7. 7
    Señalar que la forma en la que una mujer se viste tiene como objetivo “provocar” a un hombre.
  8. 8
    Referirse a su novia o esposa como “mi vieja” o “mi mujer”.
  9. 9
    Usar expresiones como “corres, lloras como niña o manejas como mujer”.
  10. 10
    Considerar que un hombre y una mujer no pueden ser amigos.
  11. 11
    En los restaurantes, poner el cambiador de bebés en el baño de mujeres.
  12. 12
    Presenciar cómo el mecánico o el personal de mantenimiento se dirige al hombre para tocar algún tema técnico, considerando a la mujer invisible.
  13. 13
    Si una pareja pide una bebida alcóholica y un agua, la bebida con alcohol se la ofrecen al hombre.
  14. 14
    Entregar la cuenta en un restaurante al hombre

Estos son solo algunos ejemplos porque la lista es interminable. Es importante decir que muchos de estos estereotipos de los roles de género también dañan a los hombres, pues no se permiten llorar, tener amigas y ser sensibles y empáticos.

Quitarse la venda ante los micromachismos puede ser doloroso, pues conforme ponemos atención vamos identificando un mayor número de ellos. Sin embargo, reconocer su existencia en nuestra vida nos motiva a hacerlos notar, buscar cambios, empezando por los que generamos y permitimos nosotras mismas.


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