Guadalupe Alanís

enero 14, 2022

Atrévete a decretar tus metas


Mujer, atrévete a superar tus miedos

Atrévete a cumplir tus sueños

Atrévete a decretar tus metas para verlas cumplidas

 

Crecí en un ambiente donde el trabajo y sacrificio diario era algo común y rutinario. Hasta que hace algunos años llegó a mis oídos el hábito de decretar lo que quería para mi futuro. Al principio inicié con algo sencillo, fácil de recordar y repetir con la mayor frecuencia posible que, además, pudiera compaginarlo con mi rutina diaria. Así pues, elegí un objetivo que era muy importante para mí, el primer paso para empoderarme: terminar la prepa. 

 

Aunque quizás suene extraordinario, después de la Secundaria estudié una carrera comercial y me puse a trabajar desde muy joven. Ya grande de edad (comparado con estudiantes del mismo nivel), y trabajando en horario de tiempo completo, me propuse estudiar y terminar la preparatoria, luego la carrera profesional y después la maestría. Todo esto, a pesar de los prejuicios de mi novio de aquel entonces que menospreciaba mi esfuerzo y decía que no era capaz de hacer ni terminar mis estudios profesionales, así como del temor de mi padre de que me quedara “solterona” y que mi reloj biológico “caducara”. En fin, en ese momento no presté atención a esas limitaciones. 

 

Me gustaba ir corriendo a la universidad, tener nuevos retos y mientras más ardua era la jornada, más delicioso era el sabor cuando concluía. Además, el universo ha sido benévolo conmigo pues ha quitado personas nocivas de mi camino, por ejemplo, ese novio antes mencionado se retiró de mi vida…claro, dejando dolor, tristeza y deudas, pero con el tiempo pude comprender que no contribuía a mi bienestar. Aunque hubo ocasiones que el plan no resultó como yo pretendía o quería, ni en los tiempos que esperaba, en muchas otras el resultado ha sido sorprendentemente extraordinario. 

 

Cuando conocí a mi esposo decreté: con él me voy a casar en menos de dos años y, si no, a otra cosa mariposa. ¡Y sí, me casé al año y medio con él! Por esa razón te invito a que te atrevas, que decretes y fijes tus acciones y energías a un objetivo claro y concreto, evitando palabras o frases negativas como: no creo; híjole pues quizás; puede que; no puedo (por citar algunos ejemplos); así como eliminar los pensamientos de escasez puesto que solo atrae lo mismo: uy, no me alcanza; no tengo dinero para, etc.

 

Pensar en grande no es solo obtener cosas tangibles como dinero, coche, joyas, casa, viajes, etc.; es sentirte plena, satisfecha con tus logros a través de tu esfuerzo y dedicación: ser madre, esposa, hija, amiga, estudiante, empleada, implica muchas cosas bellas que puedes transmitir para mostrar y guiar a las personas a tu alrededor, sentirte bien contigo misma, para crecer en soledad sin esperar el reconocimiento externo, ya que el ritmo que maneja cada una de las personas es diferente y no debes de requerir aprobación sino de ti misma.

 

He alcanzado metas personales como el matrimonio, la maternidad, alcanzar cierta holgura económica y crecimiento profesional y sigo teniendo metas por cumplir y alcanzar. Decreto siempre cosas bellas para el futuro de mi persona y de mis seres queridos.

 

La vida siempre nos pone formas de aprender, algunas con mucho dolor, otras con tristeza, otras con alegría; analiza siempre que te ocurra algo que no esperabas, aunque sea sorpresivo, qué aprendiste y cómo puedes transformar tristezas en paz; enojo en alegría; temor en fuerza; euforia en ánimo. 

 

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